Lo que hay que saber sobre el síndrome cuboide

El síndrome del cuboides es una enfermedad causada por una lesión en la articulación y los ligamentos que rodean el hueso cuboides. El hueso cuboides es uno de los siete huesos del tarso del pie.

El síndrome del cuboides causa dolor en el lado lateral del pie, que es el lado del dedo pequeño. La persona suele sentir dolor alrededor de la mitad del pie, o en la base del cuarto y quinto dedo.

A menudo es difícil saber exactamente de dónde viene este dolor, lo que hace que el síndrome cuboide sea difícil de diagnosticar. Puede confundirse con una fractura por estrés, pero las fracturas por estrés son raras en el hueso cuboides.

En este artículo, aprenda más sobre las causas, los síntomas, el diagnóstico y el tratamiento del síndrome del cuboides.

¿Qué es el síndrome del cuboides?

El hueso cuboides es uno de los huesos del tarso del pie, y el síndrome del cuboides se produce cuando el hueso cuboides se desplaza fuera de la alineación.

Crédito de la imagen: DBCLS, 2013

El síndrome del cuboides es el resultado de una dislocación parcial de los huesos del medio del pie.

Médicamente se denomina subluxación de la articulación del medio del pie.

Concretamente, el síndrome del cuboide se desarrolla cuando el hueso cuboide se desplaza hacia abajo y se desalinea con el otro hueso de la articulación, el hueso calcáneo.

Esto puede ocurrir tras una lesión repentina o un uso excesivo de las articulaciones del pie.

¿Qué frecuencia tiene el síndrome del cuboides?

Los informes indican que si bien el síndrome cuboide no es raro entre la población general, es más común entre los atletas y bailarines. Un estudio de 2011 encontró que el 4 por ciento de los atletas que tenían lesiones en los pies tenían problemas en la zona del cuboides.

Cuando el síndrome del cuboides se identifica y trata correctamente, la mayoría de los individuos se recuperan por completo.

Síntomas y diagnóstico

El síndrome del cuboides provoca dolor en la parte lateral del pie. El dolor puede aparecer repentinamente o desarrollarse lentamente con el tiempo.

Los siguientes son síntomas comunes del síndrome cuboide:

  • dolor en el lateral del pie, que es el lado del dedo pequeño
  • el dolor empeora al cargar peso
  • el dolor puede ser sordo y molesto, o agudo y grave
  • dificultad para caminar
  • saltar es muy difícil
  • posible hinchazón
  • el dolor puede empeorar al levantar el talón y empujar la punta del pie
  • reducción de la amplitud de movimiento del pie o del tobillo
  • sensibilidad en la planta del pie
  • dolor referido al exterior del tobillo

Causas

Los bailarines y deportistas son los que más riesgo tienen de padecer el síndrome del cubo.

Las causas del síndrome cuboide pueden ser:

Uso excesivo

Las causas más frecuentes del síndrome del cuboides son el uso excesivo o las lesiones.

Esto explica por qué el síndrome del cuboides se da con mayor frecuencia en atletas y bailarines. Los miembros de ambos grupos tienen tendencia a trabajar a pesar del dolor, y son intensamente activos en situaciones de alto estrés, lo que aumenta el riesgo de accidentes.

Las lesiones por uso excesivo tienden a desarrollarse después de frecuentes períodos de actividad intensa, como correr.

Esguince de tobillo

La lesión que con mayor probabilidad puede provocar el síndrome del cuboides es un esguince de tobillo por inversión. Esto sucede cuando el tobillo se tuerce repentinamente hacia adentro, aunque también se sabe que las torsiones hacia afuera causan la condición.

Un estudio de 2006 descubrió que hasta el 40% de las personas con esguinces de tobillo por inversión podrían haber desarrollado también el síndrome cuboide.

Pies pronados

El síndrome cuboide también puede ser más común en personas con pies pronados, lo que significa que sus pies se giran hacia dentro al caminar. Cuando los músculos de la pantorrilla de una persona (peroneo largo) están especialmente tensos, pueden tirar del hueso cuboide fuera de su sitio cuando el pie está en pronación.

Otras actividades

Los siguientes factores también se han asociado a esta condición:

  • practicar muchos deportes con movimientos rápidos de lado a lado, como el tenis y el raquetbol
  • subir escaleras
  • usar zapatos mal ajustados o sin la sujeción adecuada
  • entrenar en superficies irregulares
  • descuidar la necesidad de descanso y recuperación después de una actividad intensa

Tratamiento

El tratamiento del síndrome cuboideo comienza con el reposo y la reducción o eliminación de la actividad que implique poner peso en el pie.

Los tratamientos caseros incluyen la terapia RICE, que es un acrónimo de reposo, hielo, compresión y elevación.

Si el dolor persiste o empeora, las personas deben acudir a un médico o fisioterapeuta. Un profesional capacitado puede realizar ciertas manipulaciones del pie para resolver el síndrome del cuboides, incluyendo:

El látigo cuboide

  • Tumbarse boca arriba con la rodilla del pie lesionado doblada, mientras el terapeuta sujeta el pie lesionado.
  • Enderezar la rodilla rápidamente con el pie flexionado. El terapeuta empuja con fuerza el hueso cuboides desde la parte inferior del pie para devolverlo a su sitio.

Algunas personas pueden oír cómo el hueso vuelve a su sitio, aunque el tratamiento no tiene por qué ser audible para que funcione.

El apretón del cubo

Este método parece funcionar mejor si el dolor del síndrome del cuboides es peor en la parte superior del pie.

  • Acuéstese con la pierna relajada y fuera del borde de una mesa, mientras el terapeuta sostiene el pie, lo flexiona y empuja el cuboides desde la parte superior del pie.

La manipulación del hueso cuboides funciona mejor si se realiza dentro de las 24 horas siguientes a la lesión. Si el dolor se ha prolongado, la lesión puede requerir muchas manipulaciones. Sin embargo, según un libro de texto de 1997, las manipulaciones pueden tener éxito el 90 por ciento de las veces.

La manipulación del pie no se recomienda si un individuo también está tratando con otras condiciones, como la artritis, un hueso roto, problemas circulatorios o nerviosos, o enfermedad ósea.

Los tratamientos adicionales para el síndrome cuboide incluyen:

  • utilizar una almohadilla para estabilizar las articulaciones en el centro del pie
  • vendar el pie para ayudar a mantenerlo estable
  • usar plantillas ortopédicas para mantener la alineación correcta
  • tomar medicamentos antiinflamatorios para reducir el dolor y la hinchazón
  • masaje de los músculos de la pantorrilla en profundidad, que pueden estar tirando del hueso cuboides

La cirugía rara vez se recomienda para esta condición, y sólo cuando otras opciones de tratamiento no han traído alivio.

Recuperación

Share on PinterestUna férula para el pie que proporcione apoyo puede ser recomendada para una persona con síndrome cuboide.

El tiempo que se suele tardar en recuperarse de un episodio de síndrome cuboide depende de muchos factores, entre ellos:

    • el tiempo que el individuo ha tenido la lesión
    • si fue causada por una lesión aguda o se desarrolló con el tiempo

si se desarrolló como parte de otra lesión, como un esguince de tobillo.

Si la lesión original era pequeña, la mayoría de las personas empiezan a sentir alivio en pocos días. Sin embargo, si una persona tiene otras lesiones, como un esguince de tobillo, la curación puede tardar hasta varias semanas.

La fisioterapia puede desempeñar un papel esencial en la promoción de la recuperación completa de los efectos del síndrome cuboide. También puede ayudar a prevenir nuevas lesiones. La fisioterapia incluye:

  • fortalecimiento del pie
  • estiramiento de los músculos del pie y de la pantorrilla
  • ejercicios para mejorar el equilibrio

En algunos casos, el médico o el terapeuta pueden recomendar el uso de una tobillera o un aparato ortopédico para proporcionar apoyo y estabilidad al pie y al tobillo.

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Diagnóstico

El pie es una parte del cuerpo compleja, flexible y duradera. Contiene alrededor de 100 músculos, ligamentos y tendones, 28 huesos y 30 articulaciones

La complicada estructura del pie y la naturaleza inespecífica del dolor del síndrome cuboideo hacen que esta lesión sea difícil de diagnosticar.

A veces, las técnicas de imagen médica, como las radiografías o las resonancias magnéticas, no identifican ningún signo de síndrome cuboideo, incluso cuando la afección está presente.

El síndrome cuboide también puede imitar los síntomas de otros problemas del pie, como una fractura por estrés o espolones del talón.

El síndrome cuboideo también puede desarrollarse al mismo tiempo que una fractura por estrés en otra parte del pie. Sin embargo, los estudios dicen que las fracturas por estrés del hueso cuboides en sí son raras porque el hueso cuboides no soporta peso.

Para hacer un diagnóstico y encontrar el tratamiento más eficaz, el médico realizará un examen físico completo y revisará el historial médico de la persona.

Factores de riesgo

Los atletas, bailarines y otras personas que exigen mucho a sus pies al realizar actividades de alto impacto con movimientos repetitivos pueden estar en mayor riesgo de desarrollar el síndrome cuboide.

Además, una persona con un sobrepeso considerable puede ser más propensa a desarrollar el síndrome del cuboides debido a la presión adicional ejercida sobre los huesos del pie.

Conclusiones

El pronóstico suele ser muy favorable para las personas con síndrome cuboide. Tras el tratamiento, la mayoría de las personas pueden volver a realizar todas las actividades, con muy poco riesgo de recidiva.

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