Sesamoiditis: Lo que hay que saber

Los huesos sesamoideos son únicos porque son los únicos del cuerpo que no están conectados a otros huesos mediante articulaciones. En cambio, están conectados a otros huesos por medio de tendones, o están incrustados en los músculos del cuerpo.

Algunos ejemplos de huesos sesamoideos en el cuerpo son la rótula y dos huesos pequeños en el pie, que tienen aproximadamente el tamaño de un grano de maíz.

Estos huesos del pie están situados debajo del pie, uno en el lado exterior del pie y el otro cerca de la mitad del pie. Están incrustados en el tendón que ayuda a mover el dedo gordo del pie.

¿Qué es?

Las bailarinas de ballet pueden desarrollar sesamoiditis.

Los huesos sesamoideos del pie cumplen varias funciones. Soportan el peso del cuerpo, permiten que los tendones ejerzan mayores fuerzas sobre el cuerpo y también ayudan a levantar los huesos del dedo gordo.

La sesamoiditis se produce cuando los tendones que rodean los huesos sesamoideos se irritan e inflaman.

Según la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos, los bailarines de ballet, los receptores de béisbol y los corredores son más propensos a desarrollar sesamoiditis debido a las fuerzas que se ejercen sobre sus pies durante estas actividades.

Las personas con arcos de pie altos también tienen un mayor riesgo de sufrir sesamoiditis debido a la presión adicional que se ejerce sobre los pies.

Los adultos mayores con osteoartritis también pueden experimentar sesamoiditis porque la osteoartritis puede debilitar los huesos y provocar inflamación.

Síntomas

Los síntomas de la sesamoiditis pueden ser hinchazón, dolor en la planta del pie y hematomas.

Los huesos sesamoideos son susceptibles de romperse (fracturarse), así como la sesamoiditis. A veces, puede ser difícil diferenciar ambas afecciones.

El dolor se producirá casi inmediatamente cuando una persona se fracture un hueso sesamoideo, pero una persona con sesamoiditis experimentará el dolor gradualmente.

Otros síntomas de la sesamoiditis son:

  • hematomas
  • problemas para enderezar o doblar el dedo gordo del pie
  • hinchazón
  • dolor, especialmente en la parte inferior del pie

Dado que la sesamoiditis se desarrolla con el tiempo, la persona puede experimentar un dolor sordo que aparece y desaparece a lo largo del día. El dolor suele producirse en la parte inferior del pie y en los dedos.

Las molestias causadas por la sesamoiditis pueden hacer que la persona cojee. La persona también puede desplazar su peso al otro pie para aliviar la presión y el dolor adicionales.

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Diagnóstico

Un médico comenzará a diagnosticar la sesamoiditis preguntando a la persona sobre sus síntomas. Las preguntas que pueden hacer son:

  • ¿Qué actividades se realizan regularmente?
  • ¿Cómo empezó el dolor?
  • ¿Qué actividades empeoran o mejoran los síntomas?
  • ¿Qué medicamentos o tratamientos hacen que el dedo del pie se sienta mejor?

El médico también examinará el dedo del pie y probablemente pedirá a la persona que lo estire y lo doble. El médico también puede pedir una radiografía para examinar el pie y el dedo para identificar posibles fracturas óseas.

En algunos casos, el médico puede recomendar una resonancia magnética (MRI) o una gammagrafía ósea para identificar posibles daños en los huesos.

Sin embargo, el aspecto de los huesos sesamoideos puede variar, lo que puede dificultar que el médico determine si se ha producido una fractura.

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Tratamiento

En la mayoría de los casos, una persona puede tratar la sesamoiditis en casa.

Las formas de tratar la sesamoiditis incluyen:

    • detener o reducir las actividades que causan el dolor
    • tomar medicamentos de venta libre para aliviar el dolor y la inflamación
    • aplicar una bolsa de hielo durante 10 minutos seguidos para reducir la inflamación
    • usar zapatos cómodos, de suela blanda y tacón bajo
    • insertar una plantilla amortiguadora dentro de los zapatos
    • evitar los zapatos de tacón alto, que pueden irritar aún más el tendón

usar calzado de apoyo cuando se retome la actividad que provoca la reagudización de la sesamoiditis

En algunos casos, el médico puede recomendar vendar el dedo gordo del pie de forma ligeramente descendente para estirar y aliviar la presión sobre los dedos. Esto se conoce como flexión plantar.

Un médico también puede administrar a una persona una inyección de corticosteroides para reducir la inflamación de los tendones. Ocasionalmente, un médico puede recomendar que una persona use una férula especial para la fractura de la pierna que puede reducir el dolor y la presión.

Los tratamientos caseros pueden tardar hasta 6 semanas en aliviar el dolor asociado a la sesamoiditis.

Si los síntomas continúan o empeoran, puede haberse producido una fractura por estrés. Si esto ha ocurrido, la persona no debe poner ningún peso en el pie durante unas 6 semanas.

En raras ocasiones, el médico puede recomendar una intervención quirúrgica para tratar una lesión o una fractura del hueso sesamoideo. Una persona tendrá que ver a un cirujano de pie y tobillo que determinará si la cirugía es necesaria.

Prevención

La escamoiditis se puede prevenir usando un calzado cómodo.

Utilizar un calzado cómodo y amortiguador puede ayudar a prevenir la sesamoiditis. Las zapatillas deportivas con amortiguación son especialmente eficaces. El calzado debe cambiarse cada 6 meses, o más a menudo si la persona es muy activa.

Las personas también pueden optar por llevar una plantilla de apoyo, o una almohadilla especial llamada barra metatarsal. Esta almohadilla proporciona un apoyo adicional a la parte inferior del pie para reducir la presión sobre los huesos sesamoideos.

La sesamoiditis a veces se produce debido a la sobrepronación, cuando el pie de una persona rueda ligeramente hacia dentro al dar un paso. Para corregir esto, una persona puede beneficiarse de un entrenamiento para correr, que puede enseñarle a reducir la tensión en las articulaciones del pie.

Entre las formas de evitar la sobrepronación se encuentran dar zancadas más cortas y centrarse en la parte central del pie, en lugar de en el borde de la almohadilla del pie cuando éste toca el suelo. Esto se conoce como un golpe de medio pie en una zancada de carrera.

Un médico puede prescribir plantillas ortopédicas a medida para reducir la incidencia de la sobrepronación.

Una vez que los síntomas de una persona mejoran, es posible que desee cambiar sus patrones de actividad para reducir el riesgo de volver a experimentar la sesamoiditis.

Por ejemplo, si la carrera excesiva provocó un brote de sesamoiditis, una persona puede optar por alternar la carrera con la natación o el ciclismo, que suponen una menor tensión para las articulaciones.